PRISION PREVENTIVA PARA EL CUIDADOR DEL GERIATRICO

El juez de Garantías Daniel De Marco dictó la prisión preventiva de Nicolás Gastón Cichero, el acusado de golpear con una cuchara a una mujer de 83 años en el geriátrico “David”, y de amenazar a otra residente.

El juez de Garantías Daniel De Marco dictó la prisión preventiva de Nicolás Gastón Cichero, el cuidador detenido por golpear con una cuchara a una mujer de 83 años en el geriátrico “David” y amenazar a otra residente.

El primero de los episodios ocurrió el 27 de julio, alrededor de las 19.08, en el interior del Hogar David, ubicado en Funes al 1700. De acuerdo con la reconstrucción realizada por la Fiscalía, Cichero se encontraba dándole de comer a Viviana Botica Cinj, de 83 años, quien estaba sentada en una silla de ruedas contra una pared del comedor, cuando le introdujo violentamente una cuchara en la boca y luego la golpeó con el mismo elemento.

La mujer, que se encontraba en una situación de dependencia para realizar actividades cotidianas, sufrió un politraumatismo dentoalveolar. El informe médico forense determinó que las lesiones eran de carácter grave y estableció que había sufrido fracturas alveolares y la pérdida de dos piezas dentarias. Como consecuencia, quedó afectada su capacidad para masticar y también se incrementó el riesgo de broncoaspiración durante la deglución. El tiempo de recuperación fue estimado en más de 30 días.

En su requisitoria de prisión preventiva, el fiscal Carlos Russo sostuvo que las imágenes de las cámaras de seguridad constituyen una de las principales pruebas incorporadas al expediente. En ellas, según describió el investigador, se observa la agresión contra Botica Cinj y también el episodio posterior que derivó en la imputación por coacción.

 

Apenas unos minutos después, a las 19.16, siempre de acuerdo con la acusación, Cichero llevó a una de las residentes hasta una habitación destinada al descanso. Mientras la acostaba y la desvestía, le habría dicho que no lo golpeara porque le rompería la cabeza y luego habría proferido una serie de insultos y expresiones para que muriera. La mujer, identificada en la requisitoria como Faustina Galeano, lloraba y le preguntaba qué le había hecho para recibir ese trato.

El tercer hecho ocurrió al día siguiente. Conforme el escrito del fiscal, Cichero se comunicó mediante WhatsApp y también realizó un llamado telefónico a Sofía Gisel Sanhuesa, una empleada del geriátrico que había advertido a la propietaria sobre lo ocurrido. En esas comunicaciones, siempre según la denuncia, le dijo que le iba a pasar algo y que la iba a lastimar.

Sanhuesa había compartido en redes sociales una fotografía del acusado luego de que se conocieran los maltratos registrados en el establecimiento. En su declaración explicó que recibió posteriormente un mensaje y una llamada desde un número privado y que decidió denunciar porque temía por su seguridad y la de sus hijas. También señaló que Cichero conocía sus horarios y que vivía a unas 20 cuadras de su domicilio.

La investigación incorporó además un episodio ocurrido una semana antes de la agresión que derivó en la denuncia. El 20 de julio, también alrededor de las 19.15, las cámaras del geriátrico registraron a Cichero mientras alimentaba a Botica Cinj. Según describió la Fiscalía, el cuidador le exigía reiteradamente que abriera la boca, elevaba progresivamente el tono de voz, le introducía la cuchara de manera brusca y luego le presionaba la nariz con los dedos.

 

La Fiscalía también valoró informes médicos, fotografías, declaraciones testimoniales, registros de WhatsApp, actas de visualización de las cámaras de seguridad y distintos informes vinculados con el funcionamiento del establecimiento. Entre esos elementos se encuentran las constancias médicas que acreditaron las lesiones sufridas por Botica Cinj.

La mujer de 83 años fue posteriormente trasladada por su familia a otro establecimiento. En el Hogar Gema, donde permanece desde el 12 de agosto, las trabajadoras declararon que actualmente se encuentra contenida y que su comportamiento mejoró, aunque presenta signos de defensa frente a determinados cuidadores.