El Tribunal Oral N° 1 condenó este martes a la pena de prisión perpetua a Ezequiel Sebastián Orbes por haber asesinado a Luis Arturo Aravena Ramos, conocido como “El Chileno”, en septiembre de 2024 en una vivienda de Antártida Argentina y calle 449.
El Tribunal Oral N° 1 condenó este martes a la pena de prisión perpetua a Ezequiel Sebastián Orbes por haber asesinado a Luis Arturo Aravena Ramos, conocido como “El Chileno”, de casi 50 puñaladas para robarle un televisor, una garrafa y las llaves de la casa en la que vivía.
Los jueces Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Paula Soulé coincidieron con la fiscal María Florencia Salas en que el imputado fue autor del delito de “homicidio criminis causa”, figura que implica la interpretación de que el crimen fue cometido por el asesino para garantizarse la impunidad de no ser descubierto, y que contempla la aplicación de la máxima condena prevista por el Código Penal argentino.
Inclusive, en su alegato el propio defensor oficial Cristian Rajuan no había discutido la incriminación, ratificada durante el debate por la presentación de distintas pruebas y declaraciones de testigos, aunque sí planteó que el caso podía caratularse “homicidio en ocasión de robo”, lo que le podía valer a Orbes una pena de 8 a 25 años de cárcel.
Tras la lectura del veredicto, Orbes finalmente quedó sentenciado a prisión perpetua y permanecerá alojado en la Unidad Penitenciaria de Batán, donde se encuentra desde que se inició el caso.
El hecho investigado ocurrió entre la noche del 3 de septiembre y la madrugada del 4 de septiembre de 2024, en una casa ubicada en avenida Antártida Argentina y calle 449. Aravena sufrió alrededor de 50 heridas cortantes y punzantes en distintas partes del cuerpo.
Según la autopsia, las lesiones más graves se localizaron en el cuello y le provocaron un shock hipovolémico que derivó en un paro cardíaco y su muerte. También presentaba lesiones en el intestino delgado.
El caso comenzó a investigarse cuando Luis Suárez, propietario de la vivienda, llegó alrededor de las 10 de la mañana y encontró la puerta cerrada y las luces encendidas. Como concurría diariamente para llevarle insumos a Aravena, la situación le llamó la atención. Al ingresar, encontró un gran desorden y al hombre tendido en el piso, ensangrentado y sin vida.
Uno de los testimonios considerados relevantes por la Fiscalía fue el de un hombre que aseguró haber visto, alrededor de las 4 de la madrugada, a un joven delgado que se alejaba de la zona con una garrafa amarilla de 10 kilos y un televisor plasma negro.
Poco después, otro testigo declaró que se había cruzado con el mismo joven cuando salía de la vivienda con un televisor. Según su relato, el sospechoso se acercó y le dijo: “Lo maté”. También describió que llevaba una campera roja, una remera de la selección argentina y un pantalón deportivo oscuro.
A esas declaraciones se sumó el testimonio de un hombre que afirmó que, horas antes del crimen, Orbes le había propuesto salir a robar. De acuerdo con su versión, el acusado le había anticipado que pensaba sustraerle un televisor y una garrafa a Aravena y que tenía previsto darle una puñalada.
La investigación también reunió pruebas materiales. Durante un allanamiento en la vivienda donde residía Orbes, ubicada en el fondo de la misma propiedad, los investigadores secuestraron un jean y una sábana con manchas de sangre.
Las pericias químicas detectaron sangre humana del grupo B en prendas del acusado, cuyo grupo sanguíneo es 0 positivo. También se halló sangre del grupo B en un cuchillo Tramontina de 30 centímetros de largo total secuestrado en la escena del crimen, cuya hoja presentaba manchas compatibles con material hemático.
Otro elemento incorporado al expediente fue un estudio scopométrico sobre las huellas de calzado encontradas en el lugar. Los peritos concluyeron que las improntas registradas sobre el piso ensangrentado coincidían con el diseño de las suelas de las zapatillas Nike que Orbes llevaba al momento de su detención.
El expediente también exhibió pericias psicológicas y psiquiátricas practicadas al imputado. Los profesionales no detectaron síntomas compatibles con psicosis ni síndrome orgánico cerebral, aunque describieron dificultades relacionadas con la impulsividad, la tolerancia a la frustración y un trastorno adictivo a sustancias.