La pericia mecánica realizada por un especialista designado por la querella determinó que el colectivo de la Línea 532 involucrado en la tragedia ocurrida frente al Skatepark presentaba importantes deficiencias mecánicas y de seguridad, por lo que «no se encontraba apto para el servicio».
El informe fue elaborado por el licenciado en Accidentología y Prevención Vial Gustavo Eduardo Hollmann, perito de parte del abogado Maximiliano Orsini, quien representa a los particulares damnificados en la causa que investiga los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas. La inspección se realizó sobre el interno 173 de la Línea Roja, un Mercedes Benz 1418 que permanece secuestrado en el depósito judicial.
Entre las conclusiones más relevantes, el especialista advirtió que el sistema de frenos no reunía las condiciones necesarias para garantizar una circulación segura. Aunque no pudo evaluar su funcionamiento en movimiento debido al estado en que se encontraba la unidad, señaló que el conductor no contaba con información esencial sobre la presión de aire del sistema porque el manómetro del tablero estaba fuera de servicio, lo que impedía efectuar los controles de seguridad previos y durante el recorrido.
La inspección también reveló otras anomalías. El tablero tenía instrumentos inutilizados, entre ellos el cuentavueltas y el indicador de combustible, mientras que no fue posible comprobar el correcto funcionamiento del velocímetro. A ello se sumaba el deterioro de la butaca del conductor, que presentaba un movimiento excesivo, un cinturón de seguridad inutilizable por la falta del sistema de anclaje y un avanzado estado de corrosión en distintos sectores de la carrocería.
En relación con la dirección, la pericia estableció que durante el hecho se produjo una falla que desconectó el volante de las ruedas delanteras, provocando la pérdida total del control del vehículo. Según el informe, existen indicios de que el desperfecto se habría originado por un ajuste deficiente de una abrazadera perteneciente a la barra longitudinal de dirección.
Otro de los puntos analizados fue el historial de la Verificación Técnica Vehicular (VTV). De acuerdo con la consulta realizada por el perito, el colectivo fue rechazado en la planta verificadora de Batán el 16 de abril de este año y, ese mismo día, fue sometido a una nueva revisión en la que obtuvo la aprobación. Sin embargo, en los registros consultados no figuran los motivos del rechazo inicial ni las observaciones realizadas durante esa primera inspección.
En sus conclusiones, Hollmann sostuvo que, independientemente de la falla en la dirección ocurrida durante el siniestro, el estado general de la unidad era «malo» y que el vehículo no reunía las condiciones mínimas para prestar servicio. El contenido de la pericia podría convertirse en un elemento de peso para el avance de la investigación judicial y la determinación de eventuales responsabilidades.
El trágico episodio ocurrió el 22 de junio por la tarde, cuando el colectivo ingresó a la dársena ubicada en Rivadavia y la Costa. Tras perder el control de la dirección, la unidad embistió a las personas que aguardaban en las paradas de colectivos. Como consecuencia del impacto falleció Guadalupe Merlos, una joven de 18 años que esperaba el transporte para regresar a su vivienda en el barrio Nuevo Golf.