Mar del Plata no puede ser un plan B

CARTA DE FERANDA RAVERTA

A los vecinos y vecinas de Mar del Plata y Batán:

Cuando Montenegro decidió abandonar Mar del Plata en su aventura personal para intentar ser ministro del gobierno libertario de Milei, no renunció a la Intendencia. Pidió licencia y se guardó una carta “por si las cosas no salían de acuerdo al plan”. Así mantuvo durante estos diez meses el control remoto de la gestión local.

No podemos aceptar el relato del “bombero” que ahora busca instalar, cuando es él el responsable del incendio.

Montenegro quiere presentar su regreso como una respuesta al fracaso del interinato de Neme. Pero Neme era una persona de su máxima confianza, fue parte central de su gestión y gobernó con el mismo equipo y el mismo proyecto político. Hay un fracaso, pero Montenegro no es ajeno. Es la continuidad de su propia gestión.

La inseguridad no apareció ahora. Los indicadores ya venían empeorando cuando Montenegro decidió irse. Por eso, la inseguridad no alcanza para explicar su regreso.

Entonces, ¿por qué vuelve?

Por las mismas razones que lo llevaron a “borrarse”: sus intereses políticos personales.

Esa gran ensalada que conforman el PRO, la UCR y La Libertad Avanza empieza a discutir quién “arma el menú” para el año que viene. Y, en el medio, quedan los vecinos de Mar del Plata y Batán, que sufren una ciudad que no merece estar tan mal.

Hay un dato que completa la escena. Montenegro tampoco renunció ahora al Senado. Como cuando se fue de la Intendencia, otra vez pidió licencia.

Mar del Plata es demasiado importante para quedar atada a los planes personales de Montenegro. Él decidió cuándo irse y ahora también decide cuándo volver. Mientras sus planes cambian, los problemas de los marplatenses siguen ahí.

Gobernar Mar del Plata no puede ser un plan B.