Emisario: un gigante en el mar, defendiendo nuestras playas

 

Una obra colosal trabaja en silencio en la costa marplatense para cuidar el medio ambiente y la salud pública.

Lo que quienes disfrutan de la playa nunca ven —ese conducto gigante recostado sobre el lecho marino— es, en buena medida, el responsable de que el agua frente a las costas marplatenses cumpla con estándares internacionales de aptitud para el baño. Una obra que no descansa, no aparece en las postales y, sin embargo, hace posible cada encuentro con las olas.

El emisario submarino de Mar del Plata es una cañería de 4.120 metros de longitud y 2 metros de diámetro, construida en polietileno de alta densidad, un material elegido por su resistencia a la corrosión marina y su flexibilidad ante los movimientos del fondo oceánico.

Su misión es tan simple de enunciar como compleja de ejecutar: recibe el efluente cloacal, proveniente de hogares, comercios e industrias y ya tratado en la Estación Depuradora de Aguas Residuales, y lo transporta hacia un punto estratégico en el mar, alejado de la costa.

Una vez allí, el emisario facilita la dispersión y asimilación de estos líquidos aprovechando las corrientes marinas, la profundidad y la salinidad natural del océano. Esto permite que el ecosistema marino integre los elementos de manera efectiva.

Su operación continua, las 24 horas del día durante todo el año, lo convierte en una pieza clave del sistema sanitario urbano.

Desde Obras Sanitarias destacan que los resultados superaron las expectativas: luego de más una década de funcionamiento y monitoreo ambiental permanente, las playas de la ciudad cuentan con aguas de excelente calidad recreativa.

AÑOS DE TRABAJO SILENCIOSO E INVISIBLE

Sostener este tipo de infraestructura en perfectas condiciones no es tarea menor. El mar es implacable: los materiales están sometidos a fuerzas casi impredecibles que obligan a un trabajo de mantenimiento continuo.

Con visibilidad prácticamente nula y durante las cuatro estaciones, buzos especializados inspeccionan los diferentes tramos y evalúan el estado de todos los componentes. Si hace falta, se procede con el reemplazo de algunas piezas a fin de garantizar un óptimo rendimiento del sistema en su conjunto.

También ingenieros, técnicos y especialistas se esmeran para proteger uno de los principales recursos de Mar del Plata. Su esfuerzo diario custodia el funcionamiento sin pausa del emisario, que sigue construyendo historia como el guardián submarino del mayor tesoro de la ciudad.