El fiscal pidió 12 años de prisión para Guillermo Caldera por abandonar y dejar morir a su padre

Carlos Russo también solicitó la pena de 6 años de cárcel para Andrea Farías, expareja del asesino de Bárbara Tiscornia. El fallo del juez Gustavo Fissore se conocerá el próximo martes.

El fiscal Carlos Russo pidió que Guillermo Caldera sea condenado a la pena de 12 años de prisión por abandonar y dejar morir a su padre Jorge. Además, solicitó que sobre la expareja del asesino de Bárbara Tiscornia, Andrea Farías, recaiga una sentencia de 6 años de cárcel.

Una vez finalizada la audiencia de cesura, el juez Gustavo Fissore, miembro del Tribunal Oral N° 4, adelantó que dará a conocer su fallo el próximo martes 29 de septiembre al mediodía.

Vale recordar que Caldera y Farías habían sido encontrados culpables del hecho investigado durante un juicio por jurados que finalizó el 13 de agosto pasado. Durante el debate, los dos imputados habían declarado y negado los cargos. También prestaron testimonio la sobrina de la víctima y la mujer que concurría a asistirlo.

La acusación sostuvo que entre aproximadamente julio de 2023 y el 9 de agosto de ese año Caldera y Farías colocaron al médico Jorge Caldera en una situación de abandono, pese a que sus problemas de columna le impedían prácticamente movilizarse por sus propios medios. Según la requisitoria de elevación a juicio, la pareja había dejado de proporcionarle los cuidados básicos que necesitaba, entre ellos higiene, alimentación y medicación.

Jorge Caldera permanecía postrado en una habitación de la vivienda de Bolívar al 3700. Cuando finalmente fue asistido, presentaba un cuadro de deshidratación, falta de alimentación y una marcada ausencia de higiene personal. En ese marco, el 9 de agosto de 2023, sufrió una descompensación generalizada y fue trasladado a la Clínica Colón, donde murió posteriormente.

La situación de Caldera padre ya había generado advertencias dentro de la propia familia: un tío de Guillermo Caldera había acudido al Juzgado de Familia N° 6 para denunciar la situación de su hermano y solicitar la exclusión del hogar de Caldera y Farías. La intervención policial derivada de esa medida terminó además con el secuestro de armas en el inmueble, aunque esa investigación se tramitó por separado.

En el juicio, Caldera y Farías volvieron a sostener las versiones que habían dado durante la investigación penal preparatoria. Y el fiscal Russo consideró que sus declaraciones no se condicen con el resto de las pruebas reunidas.

Uno de los puntos controvertidos fue precisamente el estado de la higiene casera. Mientras Farías sostuvo que la habitación era limpiada diariamente y que el balde que utilizaba era cambiado varias veces, distintos testigos describieron un escenario diferente y coincidieron en mencionar el fuerte olor y las deficientes condiciones de higiene.

También existieron diferencias respecto de la atención médica y la administración de medicamentos. Según la requisitoria, Guillermo Caldera sostuvo que su padre se automedicaba e incluso utilizaba un sello perteneciente a un médico fallecido para realizar recetas. Para el fiscal, esa situación formó parte del contexto en el que Jorge Caldera quedó sin la atención médica que necesitaba.