Tal como se esperaba en la previa, hubo poca afluencia turística. Predominaron las escapadas cortas y el gasto moderado. El clima inestable y la temporada baja limitaron la llegada de visitantes.
Ayer estuvo más templado y algunos bajaron a la playa. El clima fue cambiante durante el fin de semana.
El fin de semana largo tuvo un movimiento “tranquilo” a nivel turístico: la ocupación rondó el 40 % en Mar del Plata.
Entrada la temporada baja, el clima fue cambiante durante el receso y no convocó demasiado a los “indecisos”. Tan solo se podría rescatar la mañana del viernes, mientras que el sábado se destacó por la inestabilidad y el frío, y el domingo estuvo algo más templado.
En la previa del receso, las expectativas eran moderadas en virtud de las consultas y reservas previas, y la situación no cambió tras el fin de semana largo: hubo poca afluencia turística.
En el sector hotelero, la ocupación rondó el 40 %. La entidad que nuclea a los empresarios del sector aclaró que el porcentaje se registró sobre las plazas disponibles, ya que muchos establecimientos cierran en el invierno.
Un panorama similar brindó el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de Mar del Plata. Las casas y departamentos tuvieron una ocupación similar a la de los alojamientos hoteleros.
“Fue un fin de semana tranquilo. En general, hubo poco movimiento el viernes: la mayoría de las inmobiliarias cerraron. Y el sábado hubo un movimiento normal de receso, con gente consultando o visitando propiedades en venta, pero en poca cantidad”, aseguró Verónica Berasueta, vicepresidenta del Colegio de Martilleros.
Por su parte, CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa) sostuvo que el balance en Mar del Plata “fue muy modesto”, con una prevalencia del turismo de cercanía.
“En un contexto de temporada baja y menor disponibilidad de plazas por el cierre invernal de algunos establecimientos, el movimiento estuvo más vinculado al turismo de cercanía, con visitantes que arribaron sin reservas previas y alquilaron directamente en destino. El clima cambiante contribuyó a sostener un perfil de estadías cortas y actividades mayormente urbanas”, señaló la organización empresarial.
A nivel nacional, se registró “una desaceleración en la actividad turística”, precisó CAME. Se viajó menos, con estadías más cortas (dos días en promedio) y un gasto real en baja.
De acuerdo a este relevamiento, el cuarto fin de semana largo del año movilizó a 1.066.464 turistas en todo el país, que generaron un impacto económico directo de $235.008 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras. La distribución estuvo más concentrada en consumos básicos que en gasto recreativo.
En comparación con 2025, la cantidad de viajeros bajó un 8 %, aunque hay que tener en cuenta que el año pasado el fin de semana tuvo cuatro días. Esto marca -según CAME- la “incidencia de la duración del feriado” en la decisión de viajar.
Sin embargo, si se compara contra el mismo feriado de 2023, que al igual que éste fue de tres días (en 2024 no hubo fin de semana largo), el crecimiento de turistas que se desplazaron por el país fue del 16 % .
El gasto promedio diario por visitante fue de $110.181, con una caída real del 1,6 % frente al año anterior, reflejo de un consumo “más contenido y selectivo por parte de los viajeros”, concluyó CAME.