CONICET y Peñarol impulsan un proyecto integral para jóvenes atletas

El equipo de especialistas destaca que la psicología del deporte debe centrarse también en promover la inclusión social y el desarrollo personal a largo plazo

 

La psicología del deporte se consolida cada vez más como una herramienta clave no solo para mejorar el rendimiento, sino también para acompañar el desarrollo integral de adolescentes y promover la inclusión social a través de la actividad física.

Así lo plantearon Julia Raimundi, Dolores Russo, Brisa Montenegro y Magdalena López Pruzsiani, quienes explicaron el trabajo que llevan adelante junto al club Peñarol en el marco de un proyecto orientado a aplicar conocimientos científicos en experiencias concretas dentro del ámbito deportivo.

Según describieron, la línea de trabajo está centrada especialmente en la adolescencia y busca entender de qué manera el deporte puede generar experiencias positivas de compromiso, motivación y construcción de valores personales, con impacto a largo plazo en la vida de los jóvenes. En ese sentido, remarcaron que el desarrollo de los adolescentes dentro del deporte no depende únicamente de lo que ocurre en la cancha, sino también del rol que cumplen distintos actores que forman parte de ese recorrido cotidiano.

“Le damos importancia a los agentes sociales del deporte, que son las familias, entrenadores y compañeros, que no solo son acompañantes de las actividades, sino que son agentes fundamentales”, señalaron.

En el caso de Peñarol, el trabajo se viene desarrollando desde hace dos años mediante talleres psicoeducativos que se realizan cada 15 días con chicos y chicas del club, en categorías que van desde U13 hasta U17, tanto en la rama femenina como masculina.

A través de propuestas lúdicas, especialmente mediante el juego, el equipo aborda cuestiones vinculadas a la motivación, la autoconfianza, la regulación de las emociones, los valores y la identidad con el club. Además, el proyecto también incluye talleres con las familias y capacitaciones con entrenadores, con el objetivo de reflexionar sobre los mensajes, conductas y formas de acompañamiento que influyen en la experiencia deportiva de los adolescentes.

Las especialistas destacaron además que el trabajo no se limita a los talleres, sino que también contempla la observación de entrenamientos y partidos, una instancia que permite analizar vínculos, comportamientos y dinámicas grupales que luego son incorporadas a las actividades.

Por último, resumieron el sentido profundo de esta perspectiva al sostener que el deporte tiene una enorme capacidad para generar comunidad. “El deporte tiene una potencia para vincularnos con las personas, crear colectivos y construir una identidad que va más allá de la persona”, expresaron.

Desde esa mirada, consideraron que el deporte debe ser entendido no solo como una práctica saludable o competitiva, sino también como una herramienta concreta para el desarrollo personal, la formación en valores y la inclusión social.