Ante la crisis económica y social nos convocamos para enfrentar a la miseria y la marginación

El contrato social del bien común ha sido roto, se entronan el egoísmo y la acumulación de riquezas, que excluyen de manera violenta y creciente a grandes sectores de nuestra población.
Atravesamos una profunda crisis económica y social. El cierre de empresas y comercios, la destrucción del sistema productivo, del salario y los puestos de trabajo, el desguace de nuestra ciencia y tecnología, el desmantelamiento de nuestro otrora sólido sistema de salud, el abandono de las políticas sociales esenciales y la pérdida de soberanía, están arrojando a un número creciente de argentinas y argentinos a la pobreza y la indigencia.
En General Pueyrredón se profundiza la desigualdad. Son cada día más las personas que duermen en las calles, las y los que se endeudan para comer, las y los jubilados que no pueden acceder a medicamentos o a un plato de comida. Los comedores populares no están pudiendo asistir a quienes los necesitan, resultando escasos los recursos comunitarios e institucionales, ahogando en la angustia y la desesperanza a sus ciudadanos y ciudadanas, con efectos que serán difíciles de revertir en un futuro no muy lejano.

Este modelo de crueldad deshumanizante y la falta de oportunidades se apoderan del horizonte ciudadano que, junto a la dificultad en el acceso a los servicios más básicos incrementa la violencia en las calles -fruto de la situación económica, el consumo problemático de sustancias psicoativas y la venta de drogas-, destruyendo el lazo social en nuestra comunidad.
El Estado se ha retirado de su responsabilidad de dar respuestas a los más postergados, a los jóvenes y ancianos, y al cuidado de nuestras niñeces. También abandona a los sectores productivos que ven un sombrío panorama en el hoy y en el mañana más próximo, con endeudamientos, restricciones en el comercio y la producción y con riesgo cercano de tener que bajar las persianas.
Ante esta profunda crisis humanitaria, día a día una enorme cantidad de personas nos enfrentamos a la resignación y la entrega. Estamos decididos a recuperar nuestras dignidades y el bienestar que surgen de la justicia social, caracterizado por el acceso a derechos y a una distribución justa de la riqueza, que nuestro pueblo tiene y produce.
Entendemos que sólo con la unidad de todos aquellos que permanentemente enfrentamos el ajuste -centrales de trabajadores, sindicatos, sociedades de fomento, colegios profesionales, asociaciones civiles, hombres y mujeres de las iglesias, científicos, catedráticos, centros de estudiantes, organismos de derechos humanos, asociaciones profesionales, pequeños y medianos empresarios, cooperativistas, cooperadores, responsables de las instituciones públicas y organizaciones libres del pueblo-, podremos detener los efectos de estas políticas. Es impostergable construir acuerdos sociales y pactos democráticos que nos permitan asegurar tal como lo establece la Constitución Nacional, una democracia con trabajo y producción, salud, educación, vivienda, seguridad, ciencia y tecnología, agua, transporte para todos los habitantes de nuestras dos ciudades, para mejorar nuestra vida como habitantes de General Pueyrredón,
POR TODO ESTO LOS INTEGRANTES DEL CABILDO ABIERTO PROCLAMAMOS:
TRABAJAREMOS EN UNIDAD COMUNITARIA ENFRENTANDO LA EXCLUSIÓN, LA MARGINACIÓN Y EL ABANDONO, PARA CONSTRUIR UN PAÍS Y UNA CIUDAD MÁS JUSTA.
Mar del Plata, 18 de Julio de 2026

Abigail Araujo –
Ezequiel Navarro –
Emilce Rodríguez –
Julián Villarreal –