El titular del SUPA, Carlos Mezzamico, alertó por la brusca caída del trabajo en el puerto, que afecta sobre todo a los estibadores eventuales, y pidió unidad sindical ante el avance del Gobierno sobre una reforma laboral que preocupa al sector.
El secretario general del Sindicato Único de Portuarios Argentinos (SUPA), Carlos Mezzamico, expresó su “profunda preocupación” por la delicada situación laboral que atraviesan los trabajadores de la estiba en el puerto marplatense, marcada por una abrupta caída de la actividad en los últimos dos meses y un escenario social que, según advirtió, se agrava con la llegada de fin de año.
El dirigente portuario describió un panorama crítico: “Estamos como todos los trabajadores del país y más que nada en el puerto. En los últimos dos meses cayó mucho el trabajo, golpeó sobre todo al sector eventual y estamos preocupados porque llegamos a fin de año y no llegamos de la mejor manera”.
La merma en la actividad pesquera impactó principalmente en quienes dependen del ingreso diario, generando un fuerte deterioro en los ingresos familiares.
Mezzamico señaló que una de las expectativas del sector está puesta en la pronta llegada de la zafra del calamar, históricamente un impulso clave para el movimiento portuario. “Acá lo que se está apostando es a que la zafra del calamar empiece cuanto antes, para que la gente pueda reponer los bolsillos y esperar. No queda otra”, afirmó. En ese marco, destacó que los gremios del puerto están trabajando de manera conjunta para sostener a los trabajadores ante un contexto nacional adverso.
El dirigente también se refirió al avance del Gobierno sobre una posible reforma laboral, que preocupa especialmente al movimiento obrero del sector marítimo. “Lo que poco que se sabe parece una situación complicada de afrontar. Es como que vas a rematar algo que vale 10 pesos y salís pidiendo 1.000. Quieren jugar de esa manera”, cuestionó. Y remarcó: “Nosotros tenemos que tener claro los derechos que no hay que negociar, estar firmes y mantenernos unidos”.
Entre incertidumbre económica, caída de la actividad y temores por cambios legislativos, Mezzamico advirtió que el puerto atraviesa uno de los momentos más frágiles de los últimos años. La esperanza inmediata, aseguró, está puesta en el inicio de la temporada de calamar y en la capacidad de los gremios de sostener un frente común para defender las condiciones laborales del sector.P