Los nacimientos en Mar del Plata cayeron un 26% en los últimos cinco años

La tendencia a la baja en la natalidad se profundizó durante 2025. Expertos advierten sobre un «saldo natural negativo», donde las defunciones ya superan a los nacimientos, acelerando el envejecimiento poblacional en General Pueyrredon.

 

El Partido de General Pueyrredon atraviesa una transformación demográfica sin precedentes. Según los datos definitivos del Registro de las Personas de la Provincia de Buenos Aires al cierre de 2025, la ciudad registró un total de 5.247 nacimientos, lo que representa una caída del 6,3% respecto al año anterior y un desplome del 26,3% si se compara con los registros de 2020.

 

Esta tendencia no es un hecho aislado, sino que consolida un retroceso sostenido desde hace más de una década. En 2020, Mar del Plata contabilizaba 7.123 nacimientos, una cifra que hoy parece lejana frente a la realidad actual.

 

Lo que más preocupa a los especialistas es que la caída de la natalidad ha llevado al distrito a un saldo natural negativo. Mientras que la cantidad de bebés nacidos disminuye, la tasa de mortalidad se mantiene estable o en ligero ascenso debido al perfil etario de la ciudad. En 2025, el excedente de defunciones sobre nacimientos fue notablemente superior en General Pueyrredon comparado con el promedio provincial: por cada 100 nacidos, se registraron 134 fallecimientos.

 

Los analistas locales coinciden en que este fenómeno responde a una combinación de factores:

Cambio en los proyectos de vida: La postergación de la maternidad y paternidad en favor del desarrollo profesional o personal.

Acceso a la salud reproductiva: Un mayor conocimiento y acceso a métodos anticonceptivos y educación sexual.

Contexto económico: La incertidumbre financiera y los costos de crianza influyen directamente en la decisión de las familias jóvenes de reducir el número de hijos o no tenerlos.

 

El efecto de esta “cuna vacía” ya comenzó a sentirse en el sistema educativo. Las autoridades del sector privado y público han advertido sobre una disminución en la matrícula de las salas de 2 y 3 años, lo que obliga a las instituciones a repensar su infraestructura y la cantidad de secciones abiertas.

 

A largo plazo, el desafío será mayor: una población más envejecida tensionará el sistema de salud y reducirá la población económicamente activa, planteando interrogantes sobre la sustentabilidad de los servicios y el mercado laboral local en las próximas décadas.