La crueldad tiene consecuencias. Háganse cargo

 

La desesperación del intendente Guillermo Montenegro para que el violento presidente Milei lo convoque como ministro de cualquier área no tiene límites.

Su clara vocación por huir de Mar del Plata la conocemos todos los vecinos y vecinas desde hace tiempo. Y también la sufrimos. Porque ese desgano, esa falta de compromiso con la ciudad se traduce en una gestión penosa.

Pero hay algo que Montenegro no puede obviar: la responsabilidad institucional que le corresponde por ser intendente. Fue votado por los marplatenses para resolver problemas, no para hacer la “performance” como pseudo sheriff libertario.
Lo sucedido ayer nos duele e indigna: la muerte de un hombre en situación de calle, en medio de una ola de frío polar, es la muestra más cruda del abandono y la violencia.

Resulta increíble que ponga en duda los testimonios —no de uno, sino de muchos vecinos, que todos vimos en los medios— que denunciaron el accionar violento de la Patrulla Municipal. No fueron rumores. Contaron cómo la patrulla de Montenegro maltrató, golpeó y le robó las pertenencias a Gustavo que los mismos vecinos le donaban. Fueron relatos concretos, valientes y públicos. Frente a eso, el intendente elige mirar para otro lado, descalificar y negar.

Desde el bloque de concejales de Unión por la Patria exigimos sanciones a los agentes de la Patrulla Municipal implicados en prácticas de violencia hacia personas en situación de calle, y presentamos un pedido de interpelación urgente a los funcionarios responsables: Rodrigo Goncalvez, secretario de Seguridad, y Vilma Baragiola, secretaria de Desarrollo Social.

Reafirmamos: la crueldad tiene consecuencias. Para la vida en comunidad. Para la democracia. Para las personas más vulnerables, que terminan siendo las primeras víctimas de los discursos de odio.

Estos discursos no son nuevos. Los vimos en Milei, en Bullrich, en Espert, y también en Montenegro. Porque cuando se legitima la violencia desde arriba, la sociedad la asimila y la replica. Y ese camino solo nos lleva al desastre.

Este no es el camino. Llamamos a la reflexión al intendente. Porque quizás, cuando finalmente se vaya de Mar del Plata, ya no vuelva nunca más. Pero las consecuencias de su paso irresponsable por el gobierno local van a permanecer, y las vamos a tener que enfrentar quienes sí elegimos vivir y trabajar por Mar del Plata.