El cierre de la exportación de carne es una apuesta a toda pérdida

por Adrian Freijo
Las pérdidas ya se calculan en torno a los USD 250 millones y están en riesgo 100.000 puestos de trabajo. Una medida que ya fue tomada en varias ocasiones y nunca dio resultado alguno.

 

¿Una nueva etapa en la eterna guerra entre el kirchnerismo y el campo?, ¿falta de ideas claras para frenar el alza de los precios?, ¿otra vuelta de tuerza en la agotadora interna oficial entre el Instituto Patria y la Casa Rosada?…¿o un poco de todo esto?.

La decisión de cerrar las exportaciones durante treinta días pone en el centro de la escena una estrategia que el peronismo ya intentó en varias oportunidades y que nunca dio los resultados esperados.

Ya en el anterior gobierno de Cristina Kirchner, en 2014, se había intentado un mecanismo semejante con graves consecuencias en el comercio exterior y sin que se lograse frenar el precio interno del producto. Lo más insólito es que en aquella ocasión el actual presidente compartió las críticas que despertó la medida y recordó que fue por su gestión que una situación semejante fue superada durante el gobierno de Néstor Kirchner.

 

Durante la gestión de Néstor Kirchner se utilizó la medida de prohibir exportar carne.

Bajo el mismo argumento » disconformidad con los precios en el mercado interno,» se tomó esa medida en 2006, a través de una orden que el ex presidente le indico a la ministra de Economía, Felisa Miceli.

Iba a durar seis meses, pero se prolongó por cuatro años.

La semana pasada, el Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (Ipcva) había informado que los precios de los distintos cortes de carne vacuna aumentaron 65,3% durante abril, con respecto a un año atrás, unos 20 puntos por encima de la inflación minorista anualizada hasta el primer cuatrimestre.

Más allá de las consecuencias políticas que este nuevo enfrentamiento con el campo pueden llegar a dispararse, y de la sospecha de una jugada tendiente a desviar las exportaciones argentinas hacia el mercado Chino en uno de los negocios más turbios y gigantescos de la operatoria «K», lo cierto es que no existe ninguna posibilidad de que los precios internos bajen en forma efectiva aunque alguna sobreoferta de carne permita algún tiempo corto de carne «barata».

Mientras tanto la pérdida de divisas -calculada en U$S 250 millones en estos 30 días- no será el único daño que provocará la medida: una vez más Argentina aparece incumpliendo compromisos comerciales asumidos y ello seguramente redundará en pérdida de mercados.

Sin sumar el daño en puestos de trabajo que significará el freno a la actividad ya que de los 400.000 empleos totales del sector más de 100.000 responden al sector exportador.

Mucho riesgo y mucha perdida para una cosecha que no pasará, en el mejor de los casos, de un veranito tan corto como insostenible en el tiempo.

Una vez más…la improvisación al poder.