Desde ATE expresamos nuestro profundo repudio al accionar de diputados y diputadas que votaron a favor del veto a la ley de financiamiento universitario.
Esta no es sólo una decisión política que condena a las universidades al progresivo mal funcionamiento y vaciamiento, sino que es una afrenta al conjunto de la sociedad, a la posibilidad de aprender, de formarse, de progresar y de contar con centros de desarrollo científico tecnológicos de calidad que contribuyan al crecimiento de nuestro país.
Hoy quedó claro que hay dos modelos de gobierno en pugna, uno que sólo beneficia la libertad de los mercados de detrimento del pueblo y otro en defensa de los derechos sociales que nos costaron décadas lograr conquistar.
Más que nunca debemos seguir trabajando en unidad. No bajaremos los brazos.
¡La lucha continúa!