Me pone muy mal las malas noticias maxime cuando un amigo se va. Un hombre que hizo mucho por mi en mis inicios como peridista profesional.
Hablar de Adrian es ponerse de pie y hablar de un gran tipo y un excelente profesional, de esos tipos que te quedarias horas escuchandolo.Por eso y medio como quien no quiere la cosa y lo veia venir, Adrian escribio esta columna en su portal no hace mucho tiempo.
GRACIAS QUERIDO ADRIAN POR TODO Y POR TANTO
Nestor Raul Gambini
«El periodista se jubila para morirse» (Vicente «Cholo» Ciano)
Por Adrián Freijo – La frase característica de nuestro querido Cholo pinta de cuerpo entero la realidad de quienes ejercemos esta profesión y nos encontramos en momentos decisivos.
Habrá observado el lector de LIBRE EXPRESIÓN que durante algunas jornadas hemos estado lejos del ritmo de información que es el habitual en nuestro portal. Y es que algunos inconvenientes en el proceso de salud que estamos atravesando y que se complicaron en las últimas horas, nos obligaron a un parate no deseado que ojalá no debiera repetirse.
Pero que deja lecciones y aprendizajes….
Uno puede ponerle toda la garra y el optimismo al proceso que le toca afrontar -y vaya si vamos a seguir haciéndolo- y mantenerse firme en eso de no andar preguntándose el porqué de lo que le ocurre.
El saber que Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y que ello es inexorable, debe ser una norma que no nos consuele tontamente sino motivo suficiente de serenidad para entender que el destino camina delante nuestro y no podremos torcerlo ni alcanzarlo al arbitrio de nuestros caprichos y voluntades.
Una trombosis que se inició en una pierna y se disparó al pulmón -y nos sorprendió en la última etapa del hermoso periplo carioca- nos puso en riesgo crítico y nos mantuvo en internación intensiva por algunos días. Y si bien lo peor ya ha pasado, el proceso de rehabilitación para evitar repeticiones no será ni fácil ni rápido. Máxime cuando todo está vinculado a las consecuencias del tratamiento básico de quimioterapia que estamos recibiendo.
Pero hoy ya estamos de vuelta, con ganas de escribir, te trabajar y -como diría nuestro querido Cholo- tratando de no jubilarnos.
Queda mucho por hacer, queda mucho por pelear y mucho más por ganar.
Gracias a todos los que nos hicieron llegar su apoyo y nuestra comprensión no exenta de pena a quienes, en privado, nos expresaron sus buenos deseos «pero sin que se enteren los jefes porque se enojan con nosotros si te mostramos solidaridad».
Ya lo decían sabiamente Horacio Guarany y Armando Tejada Gómez en los versos de su canción: «Estamos prisioneros, carcelero; yo de estos torpes barrotes, ¡Tú del miedo!».