La Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires se encamina hacia una nueva elección. El próximo 7 de junio se llevarán a cabo las elecciones internas que definirán el rumbo del partido centenario en uno de sus distritos más determinantes. En ese marco, General Pueyrredon aparece como un escenario clave de una disputa que, lejos de saldarse, parece profundizarse.
En Mar del Plata, el sector referenciado en Maximiliano Abad llega a la contienda con señales de desgaste político. La ruptura a nivel provincial con Miguel Fernández dejó expuestas tensiones internas que impactan directamente en su armado territorial. Del otro lado, se consolida una línea interna que viene enfrentando a Abad desde hace años y que podría llevar como candidato al histórico dirigente Fernando “Pipi” Herrera abogado de profesion y que nunca ocupo cargos publicos.
Este espacio opositor no solo muestra continuidad política, sino también renovación. Mantiene vínculos con el sector de Evolución, con referentes como Juan Nosiglia y Emiliano Yacobitti, mientras que en la provincia articula con dirigentes como Matías Civale, Fernando Pérez, Pablo Domenichini. Además, de estar referenciados y mantener dialogo con históricos del partido como Federico Storani y Héctor “Cachi” Gutiérrez.
Uno de los antecedentes que fortalece a este sector es el triunfo en la interna del 2022, donde ganaron la juventud del partido por un amplio caudal de votos, y que no pasó desapercibida en la vida partidaria local. Aquel resultado marcó un punto de inflexión. Tras la derrota, el comité local permaneció cerrado durante dos años bajo el argumento de “remodelaciones” que, según denuncian desde la oposición, nunca se concretaron de manera visible.
A este cuadro se suma un frente particularmente sensible para el senador: el ámbito universitario, uno de los bastiones más fuertes de Abad. Su voto afirmativo a la reforma laboral impulsada por Javier Milei generó un fuerte rechazo en sectores académicos.
Desde distintos espacios señalaron que esa postura atenta no solo contra los derechos laborales, sino también contra la universidad pública. Incluso, desde la Agremiación Docente Universitaria Marplatense (ADUM) se habría iniciado un proceso de expulsión, reflejando el rechazo al voto positivo del senador nacional. Frente a este panorama, estudiantes universitarios (fundamental para la Juventud Radical de Abad) se muestran disconformes con la postura del senador, por lo que se le habría dado vuelta un sector clave.
Con este escenario, la interna del 7 de junio se presenta lejos de cualquier síntesis. Abad, debilitado en el senado de la Nación (donde según trascendió, pares, propios y ajenos ya no confían en el) enfrenta múltiples frentes abiertos y un desgaste visible en estructuras que supieron ser pilares de su construcción política, y que de no saber cómo fortalecerse para la próxima interna, puede seguir perdiendo poder y debilitarse en el senado.
En contraste, el sector opositor aparece cohesionado, combinando dirigentes históricos con una nueva generación que ya demostró capacidad de organización y disputa.
La UCR bonaerense vuelve a transitar una contienda que no solo definirá nombres, sino también modelos de conducción. La interna en General Pueyrredon servirá como termómetro donde marcará si el senador nacional tiene la capacidad de generar consenso entre todos los sectores del radicalismo y armar una lista única. O una vez más, se vera cuestionado su liderazgo en la ciudad.