Un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba advierte un deterioro sostenido en la imagen presidencial y un clima económico cada vez más adverso. “Más de la mitad siente que está peor que hace un año”, señala el informe.
La imagen del presidente Javier Milei atraviesa su momento más crítico desde que asumió. Según el último estudio de la consultora Zuban Córdoba y Asociados, el nivel de rechazo a su gestión trepó al 65%, configurando el punto más alto de desaprobación registrado hasta ahora y consolidando una tendencia negativa que se arrastra desde comienzos de año.
El trabajo evidencia que el respaldo al Gobierno quedó relegado: poco más de un tercio de los encuestados mantiene una valoración positiva, mientras que la proporción de quienes no toman posición es marginal. Este escenario refleja un cambio significativo respecto de fines de 2025, cuando la evaluación del oficialismo mostraba signos de recuperación.
La caída no fue abrupta, sino progresiva. Tras tocar un piso cercano al 50% de desaprobación en diciembre, los números comenzaron a deteriorarse de manera constante mes a mes hasta alcanzar el nivel actual. En paralelo, la aprobación siguió el camino inverso, confirmando cuatro meses consecutivos de retroceso en la percepción pública.
El estudio también da cuenta de un fuerte pesimismo sobre el rumbo del país. Casi dos tercios de los consultados consideran que la Argentina va por el camino equivocado, mientras que menos de un tercio sostiene lo contrario. Se trata del registro más negativo en lo que va del año.
El factor económico aparece como el principal motor del descontento. Una mayoría afirma que su situación personal empeoró en los últimos doce meses y otro segmento importante asegura que continúa en condiciones desfavorables. Solo una minoría percibe mejoras, lo que expone la profundidad del impacto en la vida cotidiana.
En esa línea, las preocupaciones están claramente concentradas en el bolsillo: dificultades para llegar a fin de mes, endeudamiento, inflación y pérdida del poder adquisitivo encabezan la agenda. El desempleo también gana terreno entre los temores, por encima de otras problemáticas tradicionales.
Otro dato relevante es la reducción del grupo de indecisos, que en gran medida migró hacia posiciones críticas. Este corrimiento contribuye a explicar el salto en los niveles de desaprobación y refuerza un escenario donde el malestar social se vuelve predominante.
Desde la consultora concluyen que el deterioro económico no solo afecta las condiciones materiales, sino también las expectativas a futuro, debilitando la confianza en el rumbo del Gobierno y planteando un desafío central para la gestión en el corto plazo.