El Consejo Interuniversitario Nacional expresó su preocupación por el vaciamiento del sistema científico argentino. Denuncian la falta de diálogo del Gobierno nacional, la caída del financiamiento y el riesgo de pérdida de capacidades estratégicas para el desarrollo del país.
En un contexto de fuerte ajuste y desfinanciamiento, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) emitió un comunicado alertando sobre el crítico estado del sistema científico-tecnológico en la Argentina. Con un tono contundente, el organismo que nuclea a las universidades públicas reclamó al Gobierno nacional la recuperación del diálogo institucional y la elaboración de un plan estratégico integral que garantice la sostenibilidad y la continuidad de la producción científica.
“Argentina tiene el talento y la capacidad para liderar en múltiples áreas del conocimiento, pero sin una política científica con visión de futuro, esas oportunidades se pierden”, señalaron desde el CIN. El mensaje llegó en medio del deterioro del sistema, que se profundizó tras la degradación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación a una secretaría y la consecuente reducción del financiamiento.
Según datos recabados por el propio Consejo, la inversión en ciencia cayó del 0,30% al 0,15% del PBI entre 2023 y 2024, y se proyecta una nueva baja del 25% para el año próximo. Esta caída afecta directamente a la infraestructura, los salarios de investigadores y becarios —cuyo poder adquisitivo disminuyó un 30%— y al sostenimiento general de los proyectos científicos.
En este escenario, más de 4.000 puestos de trabajo ya se han perdido, y la cantidad de jóvenes interesados en ingresar a carreras científicas se redujo drásticamente. El panorama para los centros de investigación de las universidades públicas es igualmente preocupante: el 70% de la producción científica nacional se origina en el sistema universitario, lo que vuelve al recorte presupuestario una amenaza directa a su funcionamiento.
“El desfinanciamiento se traduce en laboratorios obsoletos, menos becas, y una preocupante fuga de cerebros. Pero lo más grave es la ausencia de un rumbo”, remarcaron desde el CIN. Además, advirtieron que esta situación socava la capacidad del país para generar tecnología propia, competir a nivel internacional y enfrentar desafíos globales con innovación.
Lejos de avanzar hacia una agenda de desarrollo, el comunicado denuncia que el Ejecutivo “ha optado por desprestigiar públicamente el trabajo científico y académico mediante campañas mediáticas”. Frente a esto, el Consejo defendió con firmeza el rol del conocimiento como motor de crecimiento.
“La ciencia no es un gasto superfluo. Es una herramienta fundamental para el desarrollo social y económico. Reducir su apoyo es hipotecar el futuro del país y dejarlo preso de la dependencia tecnológica”, concluye el documento.