* Nada de Presupuesto. Desafiante Milei radicaliza el rumbo frente al despeñadero. Gobierna, cerrado, contra las evidencias.
* Cultor de extremos, se aferra (con deriva autoritaria) a un dogmatismo de eslóganes sin rigor que repite desde la campaña… pero ahora es presidente.
* Con el dogma del déficit cero, se propone cerrar la jaula del subdesarrollo tirando la llave afuera … bien lejos.
* Su receta son los lugares comunes del monetarismo más trillado, ya experimentado con dolor por los argentinos en varias oportunidades.
* Si esta ley fuera aprobada, la foto de la pobreza se proyectaría , eterna, como película.
* Como se puede ver en el cuadro y verificar en cualquier fuente razonable, ningún país desarrollado del mundo destruye su economía para administrar un déficit.
* Al contrario, no hay ejemplos (menos aún con éxito) que hayan hecho del déficit cero un altar sacrificial del trabajo, de la industria, de la soberanía y de todo bienestar.
* Todas las fuentes oficiales y privadas verifican que en Argentina cae la industria (14,6%); cae la construcción (30,9%); cae el PBI (5,1% 1er. Trim).
* Cae el empleo (156.000 puestos perdidos a Mayo).
* También (por la recesión) cae la recaudación: 12% el IVA; 9,1% el impuesto al cheque; 11,5% Ganancias.
*Además se duplicó la deuda en pesos en estos 9 meses, porque en dólares nadie confía.
* No hay en realidad ningun indicador relevante auténticamente positivo o en auge.
* Con lo cual: producimos menos, recaudamos menos, debemos más , tenemos menos trabajo, vivimos peor y somos más pobres (55%).
* PERO la inflación no baja: agosto fue 4,2%; anualizada es 236,7 % y la anual (toda de Milei) está en 94,8.
* Ademas, en 2025 vencen 24.000 millones de dólares de deuda externa que nadie seriamente cree que pueda afrontar un país en recesión, cuyo gobierno no tiene como carta de presentación la fuerza de un programa moderno para el desarrollo sino el istrionismo mesiánico de un arcaico capitalista.
* Despues de esta nueva edición del reiterado Milei, ahora más jugado, Argentina, como pocas veces antes, necesita de un Congreso responsable que legisle de cara a los más de 46 millones de argentinos, que no se preste a negocios turbios levantando las inexplicables manos del oportunismo, que cumpla con honestidad su rol institucional defendiendo la producción, el trabajo, el bienestar y el futuro de nuestra Nación y su pueblo.