Mientras continúa la ronda de indagatoria para todos los detenidos, se levantó el secretó de sumario y se pudieron conocer detalles de cómo operaba. Se detectaron operaciones por más de 8 millones de dólares.
La cantidad de dinero que movían los integrantes de la organización detenida por la Justicia Federal de Mar del Plata es asombrosa. Entre el año 2021 y horas antes a ser desbaratada se contabilizaron depósitos en el mundo de las criptomenadas por 8.800 millones de pesos, de los cuales casi la totalidad fue extraída por algunos de los imputados.
Para la fiscal Laura Mazzaferri y el juez Santiago Inchausti, Fabián Di Julio era uno de los principales líderes u organizadores de esta banda dedicada principalmente a las actividades de venta de aparatos electrónicos y casinos on line.
Ese monto descomunal de dinero, traspasado a dólares en operatorias de criptomonedas, es ahora parte de la investigación para establecer su origen, aunque todo se orienta a las ganancias obtenidas en la venta de dispositivos electrónicos y telefónicos de alta gama como Iphone y Xioami, además de la administración de juegos de azar on linea. Vale decir que la venta de artículos tecnológicos no tiene nada ilegal, excepto que su procedencia sea del contrabando. Con las apuestas on line, lo mismo. Para la Justicia está claro que este grupo de personas no tenía autorización y además había creado la página www.teambplay.com, mediante la utilización fraudulenta de la marca “BPlay” perteneciente al grupo Boldt SA.
Dos hijos de Di Julio (Franco y Gianluca) también quedaron imputados, por dirigir las actividades del negocio de Iphones y las oficinas de Independencia al 3100, y por conformar sociedades con el objeto de canalizar las actividades de juegos de azar.
Entre los imputados hay dos financistas (Lucas Andrade y Fabián Saraco), uno de ellos ya con una causa en la Justicia Federal por intermediación financiera.
Para que esta organización pueda efectuar con éxito sus operatorias de contrabando se valía de un cómplice dentro de la Dirección General de Aduanas. El funcionario público (Gabriel Beain) tenía asiento en Mar del Plata y está acusado de coadyuvar y o facilitar la comisión de las maniobras en su función de Verificador de Aduana. De ese modo se ingresaba con facilidad la mercadería.
Además fueron acusados Alejandro Verón y Pablo Tubio por armado, montaje y comercialización de esos aparatos, mientras que Sebastián Coronel Olguín y Matías Cedrón participaron, según la Justicia, a través de la venta de teléfonos celulares por medio de locales y tiendas virtuales.
Para la fiscal Mazzaferri Di Julio padre, Andrade y Saraco desplegaron maniobras para poner en circulación las ganancias ilícitas a través de múltiples operaciones con criptoactivos.
En cuentas de Binance se detectaron depósitos por 7.053.732 en una de ellas de la cual se hicieron retiros por 5.516.576; en otra por 692.639 dólares y retiros por 653.578; y en la restante, depósitos por 1.060.522 y transferencias por 938.868 dólares.
La pluralidad de depósitos y transferencias recíprocas hechas por algunos de esos tres integrantes de la banda tenía por objeto dificultar la trazabilidad y confundir los patrimonios.