Desde el Partido Obrero y el Polo Obrero repudiamos los dichos y el accionar del Intendente Montenegro en relación a la ocupación tierras en el barrio Las Heras. Los terrenos ubicados Fortunato de La Plaza entre Reforma Universitaria y Rufino Inda, son terrenos municipales, donde según fuente del propio gobierno municipal serian terrenos no aptos para su ocupación ya que seria un reservorio de OSSE, sin embargo ese reservorio ocupa una manzana y allí más de cinco manzanas. A pocos metros de allí, también existe un asentamiento desde hace más de 3 años que ocupa más de 20 manzanas.
Lo preocupante es que en una ciudad donde hay un déficit habitacional de mas de veinte mil viviendas, con un gobierno nacional que viene de fracaso tras fracaso sumando ahora la renuncia de Ferraresi (ministerio de desarrollo territorial y hábitat); lo unico que anunció el intendente es que va a penalizar y pedir el desalojo de quienes no tienen donde vivir. Además del serio déficit habitacional, hay un aumento de los alquileres que superan el 70% lo que agrava esta situación. Les trabajadores en su enorme mayoría están por debajo de la línea de pobreza, aumento la indigencia y el trabajo en negro es la regla no la excepción.
El Frente Piquetero hace mas de diez meses viene realizando jornadas de lucha y movilizaciones por este derecho, sin embargo, NINGUNA AUTORIDAD vinculada al área dio una solución ni presento algún proyecto para resolverlo. Montenegro es muy rápido para salir por las redes a criminalizar a las familias que no tienen donde vivir, o para ejecutar emprendimientos inmobiliarios en la costa.
El pedido de desalojo de Montenegro solo podrá hacerse realidad si el Kicillofista Berni actúa con su fuerza como lo viene haciendo en todo el conurbano desalojando familias pobres.
Convocamos a todas las organizaciones sociales y políticas, centrales sindicales y estudiantiles, a defender el derecho a la vivienda, exigimos al gobierno municipal y provincial que atienda el reclamo de las miles de familias que no tienen donde vivir. Es fundamental un plan de viviendas populares, financiadas sobre la base de un impuesto a la vivienda ociosa y el gran capital, banco de tierras fiscales y ociosas para planificarlo. Los acuerdos con el FMI que los políticos capitalistas como Raverta y Montenegro defienden choca de frente con estos intereses populares.