«Lo del Intendente ya no da ni para hacer bromas»

Por Adrián Freijo –

Un encuentro con la prensa que terminó en afirmaciones disparatadas dejó en claro que el problema de Carlos Arroyo no es político, es de contacto con la realidad.

Se puede ser singular, confrontativo y hasta excéntrico; la política suele dar para todo y muchas veces desde estas actitudes se logra convocar voluntades y recoger apoyo de un porcentaje de la sociedad que está enojado con la marcha de las cosas o que simplemente busca propuestas disruptivas.

Se puede interpretar los límites de la convivencia democrática llevándolos a los extremos admisibles y aún traspasándolos un tanto, siempre que se tenga la convicción de que se están forzando las reglas comunes y la voluntad de volver inmediatamente al redil.

Muchas cosas se pueden en el reino de la libertad responsable y el libre albedrío; muchas…menos abandonar el reino de la razón e ingresar en esa nebulosa de marginalidad conceptual que puede hasta ser confundida con un grado mayor o menor de alienación.

Carlos Fernando Arroyo no deja de sorprender con sus definiciones carentes de cualquier contacto con la realidad. A sus constantes afirmaciones acerca del fantástico resultado de su gestión, a la que no duda en definir como «la más importante de la historia local» y «con más obras de las que se hayan hecho jamás», les suma visiones políticas a su juicio de gran profundidad pero que a ojos de cualquier observador lo ubican en las fronteras del ridículo.

En un encuentro con la prensa el jefe comunal no dudó en afirmar que «el escenario electoral en Mar del Plata es triste. La ciudad tiene prácticamente un solo candidato: yo«.

«Los demás tienen falta de conocimiento, porque no tienen experiencia, porque escucho decir cosas que son barbaridades, como dirigir la municipalidad desde el COM. Otros que hablan del puerto como si fuera un tema municipal cuando todos sabemos que no te preguntan ni siquiera dónde queda el Puerto, ni a la ciudad ni a provincia. No me imagino cómo un intendente va a decidir dónde van a ir a pescar los barcos. Dejemos de decir cosas falsas, que son para el momento, para engañar al contribuyente y seamos realistas como soy yo. No me coucheo para ir a programas de televisión, soy sincero. Digo las cosas como son, blanco y negro, les guste o no les guste» continuó, sin comprender que lo que se ha propuesto es una secretaría comunal que tome todas aquellas cosas del puerto local que dependen del municipio y que en ese nivel funcional podrían ser resueltas en forma más ejecutiva y con un presupuesto autónomo. A nadie se le cruzó por la cabeza inmiscuirse en la pesca y al propio Arroyo parece olvidársele que la zona portuaria tiene vecinos con problemas de asfaltos, higiene urbana, iluminación, cloacas, arbolado, trámites municipales, tránsito y tantas otras cosas que debe resolver la administración local.

Se lamentó de no haber podido volcar en el debate en Canal 10 «todo el conocimiento» que adquirió durante cuatro años de gestión.»Le dije a uno de los candidatos qué título tenía y si había dirigido el Emvial, tal vez los que estaban mirando no entendieron. Era para demostrar que la administración Pulti puso a un abogado a hacer asfalto y a una competidora de patín a dirigir el tránsito. Es la realidad», dijo Arroyo, olvidando que en su momento sostuvo que su trabajo para el gobierno militar había sido en el área de control y arreglo de los semáforos, algo en lo que soy especialista». El lord mayor…también es abogado.

A continuación la emprendió contra María Eugenia Vidal, dijo tener «el presentimiento» de llevarse muy bien con Kicillof y reiteró que «soy el único candidato que tiene Mar del Plata».

Algo que podría ser gracioso si no resultase ejemplo, uno más, de la pérdida de contacto con la realidad que muestra en cada ocasión el hombre que aún hoy conduce la ciudad.

Aunque esto no sea más que una forma de decir