XVIII Juegos Deportivos Panamericanos Lima 2019
por Ernesto Gallardo
Los misterios del Machu Pichu, las líneas de Nazca, su rica historia pre colombina, sus tradiciones , su comida, su música, su arte, sus costumbres, su patriotismo, son sólo algunos aspectos de un pueblo sufrido pero digno, con fe, castigado pero siempre erguido, postergado pero dócil, educado…Perú. Radiografía de un país. Pueblos indígenas hechos a sangre y fuego. Años de conquista y lucha que marcaron su piel, sus rostros y su corazón. Espíritu patriota que se ha perpetrado de generación en generación manteniendo su esencia, no perdiendo nada por el camino. Por el contrario, sus símbolos se han fortalecido con el tiempo y hoy son escudos simbólicos que le dan al país un status elegido, un lugar de privilegio en América.
Ni los desastres contemporáneos provocados por presidentes corruptos, han podido avasallar el legado de sus ancestros. El caso “Odebretch” desnudó las miserias de mandatarios y empresarios sin alma que hambrearon al pueblo para satisfacer sus elevados egos. Sin apelar a la justicia ancestral de los incas, los jueces de hoy ejecutaron con prontitud y severidad la ley de los hombres y esos crápulas hoy están presos y otro no aguantó la vergüenza ni el escarnio popular y se quitó la vida. Ejemplos de Perú y Brasil que no tuvieron reparo alguno para meter presos a sus presidentes sean del color político al cual pertenecen. La deuda de Argentina. Nos provoca una sana envidia.
El deporte une. Eso está claro. Parece una frase muy usada, gastada. Toda América se convocó en un país donde su Presidente está de paso pero ya le tomó el gustito al poder. Pero los que firmaron el compromiso de los juegos, aunque con ciertas reservas, miedo y desconfianza, hoy ven a Lima convulsionada y llena de gente en estadios nuevos, banderas por doquier, hambre Panamericano.
Ya en su inauguración Perú mostró sus credenciales. Ceremonia deslumbrante, conmovedora, tocante, profunda, seria y prolija, emotiva, repleta de historia y tradición, con gusto escénico. Si se hubieran traicionado sus raíces, no hubiera sido Perú. Pero también lo nuevo se fusionó con el pasado, generando una rara mezcla de lo autóctono con el futuro. Mas allá de las medallas y emociones locales y ajenas, Perú vivió 20 días de ensueño. Le quedarán los Parapanamericanos y sus estadios imponentes, su infraestructura deportiva de cara a lo que vendrá. Escenarios que deberá aprovechar para no caer en errores pasados.
Formar parte de los juegos hechos en Mar del Plata en marzo de 1995 generó en mi una verdadera revolución. 24 años después en una vida dedicada al periodismo y la conducción, una serie de sensaciones se manifestaron con intensidad en Lima. Casi un repaso de la trayectoria, graficada en 20 días. La empresa Van Wagner Sports & Entertainment rescató un un sueño perdido. La prestigiosa empresa norteamericana, líder mundial en eventos deportivos de elíte, sacó un conejo de la galera y le brindó a este experimentado periodista un regalo, un mimo, difícil de describir. Me devolvió el alma. La generosidad se devolvió con trabajo, experiencia y sacrificio.
Mis jóvenes compañeros de tareas, talentosos y trabajadores junto a los voluntarios, serán los portadores de que todo esto continúe. Serán los encargados de edificar el post Panamericano. Tendrán el contralor de que los estadios funcionen y cumplan la función social necesaria para su utilidad ciudadana. Serán los veedores para que las viviendas de la Villa Panamericana pronto reciban a ciudadanos peruanos y vivan con dignidad.
El legado quedará en sus manos. Los jóvenes tendrán la misión de mantener vivo el espíritu Panamericano. Deberán hacer valer la mística que se logra en este tipo de mega eventos. Ellos, tendrán en sus manos , la obligación tácita de regular el uso de los escenarios y ser los agentes para que estos no se conviertan en “elefantes blancos” de la corrupción.
Pero ante todo la llama panamericana nunca deberá apagarse de los corazones peruanos. La antorcha que encendió el pebetero desde las hábiles manos de Cecilia Tait, marcarán el pulso de lo que vendrá. Recuerdos del futuro, sin descuidar su propia historia.