El obispo de Mar del Plata encabezó la celebración religiosa por el Día de la Independencia en la Catedral ante autoridades, dirigentes, empresarios y vecinos. Habló de una «crisis de representatividad» y ponderó la idea del Papa Francisco de que «la unidad es superior al conflicto».
Con la presencia de autoridades, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, dirigentes, referentes institucionales y vecinos, este jueves por la mañana se celebró el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia en la Iglesia Catedral de Mar del Plata.
La ceremonia fue presidida por el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, quien durante su homilía en el templo mayor de la ciudad invitó a reflexionar sobre la “unidad de los argentinos”, la “crisis de representatividad” y “el verdadero sentido” de la libertad y la independencia.
Entre los asistentes estuvieron el intendente Agustín Neme, el presidente del Concejo Deliberante, Emiliano Recalt; concejales oficialistas; autoridades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, invitados especiales y vecinos.
Al comenzar su mensaje, Giobando recordó una reflexión del papa Francisco: “La unidad es superior al conflicto”, una idea que, dijo, resulta “imprescindible” para construir la amistad social.
Luego, expresó: “Estas reflexiones iluminan el presente que hoy vivimos. Una de las pocas realidades que nos une por encima de los conflictos es la selección nacional de fútbol. Más allá de todas las diferencias sociales, políticas y religiosas. Todos somos Argentina cuando juega la selección”.
Y agregó: “Cantamos el himno con pasión y el coraje que seguramente cantaban nuestros padres y madres de la patria. La pregunta que nos hace es: ¿y después del Mundial? ¿No habrá más épica, ni lágrimas ni gritos que nos dejan roncos? Tenemos un equipo que nos representa”.
Más adelante, el obispo vinculó esa reflexión con el significado histórico del 9 de Julio. “El Acta de la Independencia dice: ‘Nos, los representantes de las provincias’. ¿Es realmente así hoy? Como dirigentes, ¿representamos a quienes se nos confían? Creemos que sí, pero hay mucho camino por andar y animarnos a una profunda conversión”, sostuvo.
En ese contexto recordó una cita del Evangelio: “Hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan arrepentirse”.
Giobando también reflexionó: “Ante la crisis de representatividad que es evidente y se transforma en un reclamo de la sociedad, debemos poner todos nuestros esfuerzos para que en las instituciones públicas y privadas, en las asociaciones civiles y del Estado, en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, en los Poderes Constitucionales, en las iglesias, en las escuelas, colegios y universidades, en los sindicatos y cooperativas, en fin, en todos los ámbitos donde los argentinos y argentinas queremos desarrollar nuestra vida social y civil, se ejerzan los otros dos principios: libertad e independencia“, afirmó.
Sobre el concepto de libertad, explicó que debe estar basado en la dignidad humana, mientras que al referirse a la independencia aclaró que “no significa que cada cual se las arregle como puede”.
“Es independencia de aquellos factores o fuerzas que quieren someter lo mejor de una nación a poderes foráneos, concentrados y anónimos, que generan dependencia, desmoronamiento social y gravísimas consecuencias en todos los niveles, como son, entre otros, el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas y el trabajo esclavo en todas sus formas”, concluyó.
Tras el Tedeum, las autoridades se trasladaron al Parque San Martín, donde se desarrolla el acto oficial por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia y el tradicional desfile cívico-militar.