En declaraciones al programa GAMBINI EN LA RED, el secretario general de la CTA Autónoma de Mar del Plata y secretario adjunto de ATE local, Ezequiel Navarro, denunció el inminente desmantelamiento del Complejo Turístico Chapadmalal tras confirmarse que 58 trabajadores fueron puestos en disponibilidad. El dirigente aseguró que la medida representa «el fin del turismo social en la Argentina».
“La Unidad Turística de Chapadmalal hacía convenios con todas las provincias para que chicos, chicas y jubilados de todo el país vinieran a los hoteles a conocer el mar a precios populares”, recordó Navarro, señalando que la falta de actividad actual fue planificada por la gestión de Javier Milei al interrumpir dichos acuerdos federales. “El gobierno dice que como a estos hoteles no viene nadie se los va a dar a un privado, pero no viene nadie porque ellos se encargaron de no sostener los convenios”, indicó.
Críticas a la «doble moral» del Municipio
El dirigente gremial apuntó directamente contra el jefe comunal por su postura frente al patrimonio local. En el marco de un abrazo solidario que concluyó en las puertas del palacio municipal, Navarro cuestionó «que el intendente Agustín Neme exija el traspaso de Punta Mogotes pero, en paralelo, avale la privatización del complejo hotelero».
“Denunciamos la doble moral por parte del Municipio, que tiene relación directa con el gobierno nacional y por lo menos podría pedir un hotel para que lo explote Mar del Plata. Evidentemente esto no va a pasar, se los darán a algún amigo para que haga negocios, como están haciendo con el Estadio Minella”, fustigó respecto a la licitación sugerida oficialmente por el vocero Manuel Adorni, de la cual aún no hay información pública disponible.
Drama habitacional y el riesgo del abandono
Uno de los aspectos más alarmantes denunciados por el titular de la CTA Autónoma es el impacto directo sobre la vida de los empleados, dado que el complejo fue diseñado originalmente en 1945 con infraestructura habitacional para su personal.
De los 58 trabajadores afectados, 30 vivían en las propias instalaciones del complejo. Al perder sus puestos, perderán también sus hogares al finalizar el periodo de disponibilidad de seis meses.
Navarro destacó que los empleados venían realizando tareas de cuidado y mantenimiento a pulmón. Advirtió que, si los hoteles quedan vacíos en cinco meses, el abandono edilicio podría abrir la puerta a intereses ajenos a la conservación. “Como son patrimonio histórico no se pueden alterar, pero si de acá a seis meses nadie los cuida, quizás suceda algo que facilite proyectos inmobiliarios que no incluyan a los hoteles”, alertó.
Finalmente, el referente sindical confirmó que la situación de los damnificados ya se encuentra en etapa judicial a la espera de definiciones sobre el futuro del histórico predio costero.