comunicado oficial
Por la presente, el Bloque de Concejales de Unión por la Patria informa que ha decidido
no participar del acto convocado en el marco del 8 de marzo.
El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No es una fecha protocolar
ni meramente simbólica: es una jornada que remite a la defensa de derechos laborales, a
la lucha por condiciones dignas de trabajo y a la conquista histórica de igualdad. La fecha
no es indiferente: su sentido está ligado, precisamente, a la organización y resistencia
frente a la explotación y la precarización.
En el contexto actual, atravesado por la reforma laboral impulsada por el gobierno Milei,
entendemos que resulta contradictorio participar de una premiación junto a quienes
acompañan o convalidan medidas que implican un retroceso en materia de derechos
laborales, particularmente para las mujeres.
La ampliación de períodos de prueba, el debilitamiento de indemnizaciones, la
flexibilización de modalidades de contratación, la reducción de sanciones frente al
empleo no registrado y la implementación del denominado “banco de horas” consolidan
un esquema que precariza el empleo y debilita las garantías de estabilidad. El banco de
horas, al permitir la distribución irregular de la jornada laboral, genera una profunda
desorganización familiar, personal y social, afectando especialmente a quienes deben
compatibilizar el trabajo remunerado con tareas de cuidado.
A ello se suma la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que implica
la quita de aportes patronales destinados a financiar jubilaciones, pensiones, moratorias y
asignaciones como la AUH. Este desfinanciamiento impacta de manera directa en los
ingresos de las familias trabajadoras y en la sustentabilidad del sistema previsional, con
un efecto regresivo que recae con mayor peso sobre las mujeres.
En un mercado laboral donde las mujeres ya enfrentan desigualdades estructurales, la
reforma laboral no es neutra: profundiza la vulnerabilidad y afecta de manera directa la
autonomía económica de las trabajadoras.
El 8 de marzo no puede convertirse en una escena vacía mientras se avanza en políticas
que debilitan los derechos que esa misma fecha reivindica.
Nuestra decisión no supone indiferencia ni ausencia. Es, precisamente, una definición
política. Reafirma nuestro compromiso con una agenda que une de manera inseparable
igualdad de género y justicia social, y con la convicción de que no puede proclamarse la
defensa de las mujeres mientras se acompañan medidas que deterioran sus derechos
laborales.
Atentamente,
Bloque de Concejales
Unión por la Patria